La mejor alumna de una escuela equivocada: El techo del pitcheo femenino.

Breve análisis de la actualidad del pitcheo femenino en el sóftbol de Argentina.

La mejor alumna de una escuela equivocada: El techo del pitcheo femenino.
La soledad de la disciplina: Cuando ser la mejor alumna no alcanza para romper el radar.

Contexto

Argentina siempre tuvo buenos pitchers. Incluso en épocas en los que no éramos considerados una potencia internacional.
En la medida que nuestro sóftbol fue evolucionando también lo hicieron los lanzadores, hasta estar posicionados entre los mejores del mundo.
Obviamente que el acceso a la alta competencia, tanto en selecciones como en el circuito “pro o semi pro”, jugó un rol muy importante en ese crecimiento.

Distinta ha sido la historia en el sóftbol femenino. Con mucha menos participación y competencia ha tenido una evolución diferente.
Si bien ganamos dos campeonatos sudamericanos consecutivos, gracias al excelente trabajo y compromiso de jugadoras y cuerpo técnico del Equipo Nacional Femenino Mayor, todavía estamos lejos con respecto a un nivel panamericano o mundial. Y en lo que se refiere específicamente a las lanzadoras, pareciera que llegar a tener pitchers de +70 mph es algo por lo menos lejano.

Y en este punto es donde aparece la duda. ¿Por qué hay tanta diferencia técnica entre pitchers masculinos y femeninos de Argentina si, en teoría, las dos ramas se nutren de la misma enseñanza?

Ya dejé en claro en posts anteriores que no estoy de acuerdo en el modelo técnico-mecánico que se enseña habitualmente en este país, basándome en 3 puntos claves:

  1. Hay que tirar de costado. (Esto anula la acción de la cadera).
  2. Brazo que desciende extendido y con la palma de la mano mirando hacia abajo. (Porque anula la rotación interna del hombro de lanzar).
  3. No hay que rozar el brazo cuando se suelta la pelota. (Elimina la generación del látigo).

Los dos primeros enunciados se predican de forma general (como mantras que se repiten una y otra vez en cada clínica de pitcheo) y el último es casi exclusivo del femenino.

Si ya parecía complejo el panorama, hay que agregar que, en pleno siglo XXI, todavía tenemos entrenadores y jugadores que sostienen que el pitcheo femenino es diferente del masculino. (Como si la biomecánica de las articulaciones y de los músculos fuera a cambiar drásticamente de uno a otro género biológico). Si este fuera el caso seríamos el único deporte que tiene técnicas fundamentales diferenciadas por sexo.

Podemos decir que los pitchers top masculinos de Argentina están entre los mejores del mundo. Su mecánica es exactamente la misma que la de otros países. Hacen lo mismo que los pitchers de EEUU, Canadá, México, Venezuela, Australia, Nueva Zelanda y Japón: mecánica de rotación interna (Internal Rotation)

Todos los pitchers de las selecciones Argentinas masculinas hacen todo lo contrario a lo que se pregona.“

Por otro lado, es muy común ver que las pitchers mujeres lanzan de acuerdo a lo que se enseña, es decir: anulando la acción de la cadera, anulando la rotación interna y sin rozar al lanzar. Por consiguiente cuesta mucho encontrar lanzadoras que superen las 65 mph (velocidad habitual en lanzadoras de nivel universitario en E.E.U.U.), mucho menos que lleguen a las 70 mph.

En Argentina, las pitchers, cumplen con todos los preceptos que se promueven localmente”

Entonces, ¿Cómo se explica que con los mismos lineamientos haya tanta diferencia técnica?


Experiencia personal

En mi rol de instructor de pitcheo me tomo bastante tiempo para corregir creencias, mostrar diferencias entre los 2 modelos y justificar lo que enseño con fundamentos claros y con respaldo científico cuando es posible. Y uno de los mitos con los que he tenido que luchar es el que dice que las mujeres no tiran igual que los hombres.

Cuando vemos lanzadoras de élite, ya sean Norteamericanas, Japonesas, etc, vemos que son más que capaces de tirar como los hombres. Algunas hasta tiran más rápido que varios de nosotros.

"Salvando las diferencias biológicas con respecto a la fuerza, las mujeres alcanzan el mismo nivel de excelencia técnica que los hombres."
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Carly Hoover es una delicia visual en el desarrollo de técnica.

Mi opinión como formador, que puede ser bastante subjetiva, es que simplemente aprendemos de forma diferente, no por cuestiones genéticas, si no por razones sociales.


Diferencias de aprendizaje

La imitación es parte fundamental del aprendizaje de todo ser humano, sin importar su biología, desde el principio de los tiempos. Pero a medida que se fue formando nuestra sociedad, a los niños se les permitió y estimuló que exploraran, que investigaran, que salieran del molde, que se ensucien trepándose a los árboles y se raspen las rodillas jugando a la pelota. En cambio a las niñas les pedimos que sigan reglas, que sean ordenadas, obedientes, que estén sentadas jugando a tomar el té, que sean “femeninas”.

Los varones, a grandes rasgos, prestan atención a lo que se les enseña, pero lo que vean en sus ídolos va a darle forma final a su estilo y en definitiva a su mecánica. También es cierto que generalmente los pitchers de primera división no participan activamente de la formación de lanzadores. Entonces, el aprendizaje por imitación tiene un rol más activo. Para cuando llegan a selecciones Juveniles o Mayores (los que llegan), ya tiran más o menos bien y en ese nivel las correcciones mecánicas son menores.

Con las chicas es diferente. Van a tratar por todos los medios de ejecutar la mecánica que se les enseña. Son mucho más meticulosas. Esa disciplina pesa más que lo que puedan ver en sus ídolos. Eso es buenísimo, siempre y cuando se les enseñe de manera correcta.

"La explicación es incómoda: el varón, en su búsqueda de velocidad y por imitación de sus referentes, se permite 'traicionar' la enseñanza del coach. La mujer, formada en una cultura de orden y prolijidad, es la mejor alumna de una escuela equivocada. El éxito del masculino no es gracias a la enseñanza local, sino a pesar de ella. La situación del femenino es la prueba de que el sistema funciona... pero no del todo bien."

Como premio a esa obediencia disciplinada criticamos la falta de resultados. El problema es de ellas. Con las mismas lecciones los varones son campeones del mundo, ellos no necesitan cambiar. Entonces las conclusiones son “no saben por qué tiran lo que tiran” o “hay que dejarlas que tiren como les salga” (estas son expresiones reales de entrenadores).


Conclusión

Creo que es un buen momento para que reveamos la forma en la que enseñamos pitcheo. Que dejemos de repetir recetas que no tienen equivalencia en la alta competencia real. Creemos una cultura que incluya el pensamiento crítico.

Nunca antes tuvimos tanto acceso a la tecnología y la información en el deporte amateur. Si bien estamos muy lejos de los deportes profesionales, cualquiera tiene acceso a una cámara de celular, youtube e instagram. Son herramientas baratas. Calidad humana nos sobra.

Veamos que es lo que hacen los verdaderos profesionales del deporte. Y no estoy hablando de la ISC. Estoy hablando de las universidades de Estados Unidos, de la AUSL-MLB y el sóftbol Japonés. Esas instituciones invierten muchos recursos que para nosotros son impensables y lo mejor de todo es que los tenemos disponibles para nutrirnos y aprender de ellos.


¿Qué experiencias tuvieron en su formación? Me gustaría leerlos en los comentarios.

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